Una visita preocupante para Israel…y los arabes

18/Oct/2010

La República, Ana Jerozolimski

Una visita preocupante para Israel…y los arabes

Una visita preocupante para Israel…y los arabes
Por Ana Jerozolimski – Desde Jerusalem, periodista
16-10-10
Los israelíes ya están acostumbrados a oir al presidente de Irán Mahmud Ahmadinejad manifestándose contra su existencia misma y anunciando la desaparición de su país de la faz de la tierra. Pero esta vez, cuando vaticinó «el desmoronamiento del sionismo» y aseguró que «ninguna fuerza en el mundo logrará impedirlo», hubo algo diferente en el mensaje: esta vez, lo dijo a tan sólo cuatro kilómetros del territorio israelí, en la localidad sud-libanesa de Bint Jbel.
Ello, además de reiterar la ya conocida visión de Ahmadinejad, agudizó la preocupación en Israel, al interpretar la visita misma a Líbano como una confirmación de que pegado a su frontera norte hay un bastión directo de Irán.
Aunque contrariamente a lo anunciado Ahmadinejad no llegó a la frontera misma, no tiró piedras a través de la cerca hacia Israel ni vio una réplica de la Mezquita de Al Aksa (de Jerusalem), construida en la frontera en su honor, con la bandera de Irán flameando sobre su cúpula dorada, su presencia dejó en claro el peligro. Pero no porque durante la visita misma se esperaba una conflagración armada sino porque su llegada al sur libanés y los discursos que pronunció en abierto apoyo a la organización radical chiita Hizbalá, dejaron en claro que Irán es el verdadero patrón del país de los cedros.
Al hablar en el palacio presidencial de Ba´abda y en la Universidad de Beirut, el presidente iraní se cuidó. Dado que de fondo hay temor a una guerra civil si en diciembre se inculpa formalmente a miembros de Hizbalá-tal cual se supone-por el asesinato hace unos años del ex premier libanés Rafiq el-Hariri, fueron muchas las presiones sobre Ahmadinejad para que se cuide, para que no encienda el fuego interno.
Pero cuando la cita era con Hizbalá, Ahmadinejad se permitió dar rienda suelta a otro tono. Por eso, tanto en la Dahia., el barrio shiita por excelencia en la propia capital Beirut, como en el sur del país, donde Hizbalá es dueño y patrón, los discursos fueron distintos.
Allí prometió que Irán continuará apoyando siempre a «la resistencia» y llamó a Hizbalá «los verdaderos héroes del Líbano, la primera línea de defensa, los auténticos protectores de su independencia».
Sin embargo, su presencia misma en el lugar y la forma en que fue recibido , confirmaron en qué medida Líbano ha perdido su independencia. Hizbalá , aunque siempre estuvo clara su relación más que cercana a Irán, intentó durante años presentarse como una organización que brega por los intereses nacionales de Líbano, aunque desde una óptica islámica. Ahora quedó en evidencia otra cosa: Irán ve en Líbano un territorio a ser utilizado para los intereses de la revolución islámica y Hizbalá acepta gustoso el mandato, que le ayuda a concretar, operando como el brazo de Irán ante Israel.
En realidad, no debería sorprender. Tiempo antes de asumir como secretario general de Hizbalá, hace aproximadamente 20 años, Nasralla formuló un discurso clave en el que planteó su visión respecto al futuro de Líbano y a la relación entre Hizbalá e Irán. Esta cronista volvió a mirar el video de aquel discurso, antes de escribir esta nota. Refiriéndose al tema de qué plan tiene Hizbalá para el Líbano, Nasrallah declaró: «Nuestro plan, al cual nosotros como fieles creyentes, no tenemos otra alternativa, es establecer un estado islámico bajo mandato del Islam. El Líbano no debería ser una república islámica por si misma, sino más bien, parte de la Gran República Islámica, gobernado por el Maestro del Tiempo [el Mahdi] y su delegado justo, el Gobernante Jurisprudente, Imam Khomeini».
Más claro, imposible. Y Nasrallah sabe que siendo hoy la comunidad shiita la mayoritaria dentro del mosaico libanés, avanza hacia su objetivo a pasos acelerados.
Irán es quien arma y financia a Hizbala, siendo Siria partícipe sumamente activo en este emprendimiento. Pero no se trata simplemente de una ayuda para que combata a Israel, sino de una de las expresiones directas de la plena identidad ideológica entre la República Islámica y su brazo en territorio libanés.
Así lo dijo Nasrallah en el discurso ya mencionado:
«[Se me preguntó] sobre las relaciones de Hezbolá con Irán y con el liderazgo de la Revolución Islámica en Irán. …Yo no me hubiera quedado ni un solo instante en ningún aparato del Hezbolá si no estuviera absolutamente convencido de que estos aparatos están conectados a través de una cierta jerarquía, al Gobernante Jurisprudente y líder (Khomeini), cuyas decisiones son vinculantes».
Y mostrando ya entonces ser consciente de la importancia de los medios y de qué conviene decir ante pantallas y qué no, comenta que un alto dignatario iraní, el Ayatola Karrubi, «no puede limitarse a admitir:.. Sí, Hezbolá es nuestra gente en el Líbano. Esto es inconcebible, tanto en lo político y en los medios de comunicación racionales..».Pero esa es la realidad: » Nuestra relación esencial y orgánica con los dirigentes de la Revolución Islámica en Irán y el Mandato del Jurisprudente es axiomática… Pertenecemos a este camino, hacemos sacrificios por su causa y nos exponemos a peligros, porque estamos convencidos de que la sangre que derramamos fluye por el bien del Mandato del Jurisprudente».
La naturaleza de este vínculo no ha cambiado desde entonces, así como tampoco se ha modificado la esencia misma de Hizbalá y la visión de su liderazgo.
Y eso preocupa no sólo a Israel sino también a figuras en la sociedad libanesa que ven a un régimen islamista convirtiéndose en el poder que desde afuera, incide directamente sobre la realidad del país.
Ahmad Fattat, uno de los diputados libaneses del bloque «14 de marzo», identificado con la oposición a Siria y Hizbalá, dijo que cuando Ahmadinejad elogió la oposición de Hizbalá a Israel » dejó en claro cuán profunda es la presencia de Irán en el país». Uno de sus colegas destacó que «quieren convertir al Líbano nuevamente en la línea de choque y al final todos pagaremos el precio».
Algunos críticos hacen hincapié pues en el peligro que una nueva guerra, provocada por Hizbalá e Irán contra Israel, tenga lugar en territorio libanés . Temen que la línea radical que representan Hizbalá e Irán, perjudiquen nuevamente al Líbano, si es utilizado como base de ataques contra el vecino sur, Israel.
Pero las escenas de los últimos días en Beirut y Bint Jbel, fueron motivo de preocupación para no pocos en Oriente Medio en general, independientemente del tema israelí. Las canciones en persa que se hacían oir por fuertes altoparlantes en los actos públicos con Ahmadinejad eran un símbolo, al igual que las numerosas banderas de la República islámica. La diferencia entre el completo hijab que cubría a la esposa de Ahmadinejad y los atuendos totalmente modernos de las cónyuges del primer ministro Saad Hariri y el presidente Michel Suleiman, eran parte de ese mismo símbolo, del avance de la revolución islámica que Irán desea promover e imponer a la región toda. De fondo, dos modelos de vida muy diferentes.
En algunos países de la zona, se cuidan de decirlo abiertamente.En Egipto, ya no dudan en llamar abiertamente a Irán de «elemento desestabilizador». Cabe suponer que también a ellos se refería Ahmadinejad cuando en uno de sus discursos dijo ante quienes le aclamaban: «Nuestros enemigos son vuestros enemigos. Y están temblando de miedo».